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Radón y cáncer de pulmón: riesgos, estudios y prevención

El radón es la primera causa de cáncer de pulmón en no fumadores. Conoce los estudios científicos, los factores de riesgo y cómo proteger tu salud.

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Equipo editorial HelpRadon

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La relación entre el radón y el cáncer de pulmón es una de las mejor documentadas en la historia de la epidemiología ambiental. La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud, clasificó el radón como carcinógeno del Grupo 1 en 1988, la categoría más alta, que confirma que el agente causa cáncer en humanos.

Radón y salud: datos clave

  • El radón causa aproximadamente 21.000 muertes por cáncer de pulmón al año en EE.UU. (EPA).
  • A nivel global, causó más de 82.000 muertes por cáncer de pulmón en 2021.
  • Es la primera causa de cáncer de pulmón en no fumadores y la segunda en fumadores.
  • El riesgo aumenta un 16% por cada 100 Bq/m³ de incremento en la concentración media.
  • Los fumadores expuestos a radón tienen un riesgo 25 veces mayor que los no fumadores.
  • Entre el 3% y el 14% de todos los cánceres de pulmón se atribuyen al radón.

Cómo daña el radón tus pulmones

El radón en sí mismo es un gas noble que, si se inhala, se expulsa en gran parte al exhalar. El problema real son sus productos de desintegración (también llamados «hijos del radón»): Polonio-218, Plomo-214, Bismuto-214 y Polonio-214. Estas partículas se adhieren al polvo y las micropartículas del aire interior y, al ser inhaladas, se depositan en el revestimiento de las vías respiratorias.

Una vez depositados, emiten radiación alfa: partículas muy energéticas pero de muy corto alcance (apenas unas micras). Esta radiación impacta directamente en las células del epitelio bronquial, dañando su ADN. La mayoría de este daño es reparado por los mecanismos naturales del cuerpo, pero con exposición prolongada a lo largo de años, las mutaciones acumuladas pueden desencadenar un crecimiento celular descontrolado: cáncer.

Lo que dicen los grandes estudios

La evidencia científica sobre el radón y el cáncer de pulmón proviene de tres fuentes principales:

Estudios en mineros

Los primeros datos vinieron de los mineros del uranio en Europa Central (siglos XVI-XX) y posteriormente de cohortes de mineros en EE.UU., Canadá y otros países. Estos estudios demostraron inequívocamente que la exposición a altas concentraciones de radón durante períodos prolongados aumenta dramáticamente el riesgo de cáncer de pulmón.

Estudios residenciales

A partir de los años 1990, se realizaron grandes estudios caso-control en Europa, Norteamérica y China para evaluar el riesgo del radón a las concentraciones típicas de las viviendas. Los metaanálisis europeo (Darby et al., 2005) y norteamericano (Krewski et al., 2005) confirmaron que el radón residencial aumenta el riesgo de cáncer de pulmón de forma estadísticamente significativa, incluso a concentraciones por debajo de 200 Bq/m³.

Carga global de enfermedad

El estudio más reciente de carga global (Xiong et al., 2025, publicado en Frontiers in Public Health) calculó que en 2021, el radón residencial causó 82.160 muertes por cáncer de pulmón en todo el mundo, un aumento del 66,87% desde 1990 en números absolutos, aunque las tasas ajustadas por edad han disminuido ligeramente.

La sinergia radón-tabaco

El efecto combinado del radón y el tabaco no es simplemente aditivo, es sinérgico (submultiplicativo). Según la OMS, un fumador expuesto a radón tiene un riesgo de cáncer de pulmón aproximadamente 25 veces mayor que un no fumador expuesto al mismo nivel de radón.

Esto tiene una implicación práctica directa: si fumas (o has fumado) y vives en una zona con potencial de radón, medir y mitigar el radón en tu vivienda debería ser una prioridad absoluta.

¿Hay otros efectos del radón en la salud?

Hasta la fecha, el cáncer de pulmón es el único efecto sobre la salud consistentemente demostrado por la exposición al radón. Un metaanálisis publicado en Frontiers in Public Health en 2024 revisó sistemáticamente la evidencia sobre posibles asociaciones con otros tipos de cáncer y enfermedades no malignas (como la EPOC), concluyendo que, aunque existen indicios en algunos estudios, la evidencia actual no es suficiente para establecer asociaciones causales más allá del cáncer de pulmón.

Cómo proteger tu salud del radón

  1. Mide el radón en tu vivienda. Es el paso fundamental. Sin medición, no sabes tu nivel de riesgo.
  2. Si los niveles son altos, mitiga. Los sistemas actuales son eficaces y asequibles.
  3. Si fumas, este es un motivo más para dejarlo. La combinación radón + tabaco multiplica el riesgo.
  4. Ventila tu vivienda. La ventilación reduce temporalmente las concentraciones, aunque no es una solución definitiva.
  5. Infórmate sobre tu zona. Consulta si tu municipio está clasificado como zona de riesgo.
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Fuentes

  • IARC. Monografía sobre el radón. Clasificación Grupo 1 (1988).
  • OMS. WHO Handbook on Indoor Radon. Ginebra, 2009.
  • EPA. Health Risk of Radon. epa.gov
  • NCI. Radon and Cancer Fact Sheet. cancer.gov
  • Xiong Q, et al. (2025). Epidemiological trends of lung cancer attributed to residential radon. Frontiers in Public Health.
  • Henyoh AMS, et al. (2024). Radon exposure and potential health effects other than lung cancer. Frontiers in Public Health.
  • Darby S, et al. (2005). Radon in homes and risk of lung cancer. BMJ.
Aviso importante: La información de este sitio es exclusivamente educativa y no sustituye el consejo de un profesional de la salud o un técnico certificado en medición de radón.
Fuentes verificadas:OMSEPACSNIGMEAPAEURATOM