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Qué es el gas radón: de dónde sale, dónde hay más y cómo se mide

El radón es un gas radiactivo natural que sale del suelo. Cómo entra en casa, dónde hay más en España, qué es el Bq/m³ y qué dice la OMS.

Cada dato, citado de su fuente oficial · Revisada el 6 de octubre de 2026

El radón es un gas radiactivo de origen natural que sale del suelo y de las rocas. No se ve, no huele y no sabe a nada. Al aire libre se diluye enseguida, pero en espacios cerrados y poco ventilados puede acumularse. Se mide en becquerelios por metro cúbico (Bq/m³), es decir, desintegraciones por segundo en un metro cúbico de aire.

Qué es el gas radón y cómo se produce

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo describe como un gas radiactivo incoloro, inodoro e insípido. Se produce por la desintegración radiactiva natural del uranio presente en suelos y rocas. El agua también puede contener radón.

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) precisa el isótopo: el radón-222, que procede de la cadena de desintegración del uranio-238. Por eso está presente en toda la naturaleza.

El Plan Nacional contra el Radón indica que se produce más radón en zonas graníticas que en las arcillosas o calcáreas. La Guía de rehabilitación frente al radón añade las rocas metamórficas, como pizarras y esquistos.

Dónde se encuentra el radón y por qué se acumula en interiores

Al aire libre, la OMS sitúa su concentración media entre 5 Bq/m³ y 15 Bq/m³, y explica que no suele ser peligroso. En los espacios cerrados es más elevada, sobre todo en los poco ventilados. Las minas, las cuevas y las centrales de tratamiento de aguas están entre los lugares con niveles más altos.

En viviendas, escuelas y oficinas, la OMS da un rango que va de 10 Bq/m³ a más de 10 000 Bq/m³. Como el gas no se percibe, sus ocupantes podrían vivir o trabajar con niveles muy altos sin saberlo.

En un espacio cerrado y poco ventilado tiende a quedarse. Como su principal fuente es el terreno, y además pesa más que el aire, las mayores concentraciones suelen estar en sótanos y plantas bajas.

La mayoría de las personas se exponen sobre todo en casa, donde pasan gran parte de su tiempo, explica la OMS. También pueden exponerse en lugares de trabajo interiores.

Cómo entra el radón en los edificios

La vía principal es el terreno. La OMS enumera los puntos por los que se filtra:

  • las grietas en los suelos o en su unión con las paredes;
  • los espacios alrededor de tuberías y cables;
  • los pequeños poros de las paredes de bloques de hormigón huecos y los muros huecos;
  • los sumideros y desagües.

La Guía de rehabilitación distingue dos vías. El gas entra por convección a través de grietas y discontinuidades de muros de sótano y soleras. También entra por difusión a través de los materiales porosos de la envolvente.

La misma guía estima que los materiales de construcción aportan entre 10 Bq/m³ y 20 Bq/m³ de media. Sin aporte del terreno, eso queda muy lejos del nivel de referencia. El agua de manantiales o pozos sin airear puede liberar radón al interior si el terreno tiene una concentración elevada.

La OMS advierte que por encima de la planta baja también se pueden hallar concentraciones importantes. En algunos casos ocurre por escaleras abiertas o cámaras de aire en fachada, que dejan subir el aire de abajo, añade la Guía de rehabilitación.

Dónde hay más radón en España

El CSN ha elaborado el mapa del potencial de radón en España. El potencial de una zona es el percentil 90 de los niveles de radón de sus edificios. Un potencial de 300 Bq/m³ significa que el 90% de los edificios queda por debajo y el 10% lo supera.

El Plan Nacional contra el Radón considera de actuación prioritaria las zonas del mapa con potencial superior a 300 Bq/m³. Suman el 17% del territorio nacional. Este es el porcentaje de superficie afectada por comunidad:

Comunidad o ciudad autónoma% de su territorio en zona de actuación prioritaria
Galicia70%
Extremadura47%
Madrid36%
Canarias19%
Castilla y León19%
Cataluña16%
Asturias12%
Ceuta11%
Castilla-La Mancha10%
Andalucía8%
Navarra6%
Aragón2%
País Vasco2%
Murcia1%
Fuente: Plan Nacional contra el Radón (2024), que cita como origen el Mapa del Potencial de Radón de España CSN, 2017.

El Plan no da porcentaje para las comunidades que no aparecen en la tabla.

El Código Técnico de la Edificación (CTE) recoge en el apéndice B de su sección HS6 una lista de municipios en zona I y zona II. Son aquellos donde hay una probabilidad significativa de que los edificios sin protección superen el nivel de referencia. A efectos legales, lo que cuenta es el municipio: la Instrucción IS-47 del CSN fija que los municipios de actuación prioritaria son los de zona II.

Consulta la zona de tu municipio en el mapa del radón en España por municipio o el potencial de tu zona en comprueba tu dirección.

Las preguntas frecuentes del CSN sobre el radón en viviendas advierten que el mapa del potencial tiene una resolución 1:200.000, insuficiente para predecir un edificio o una calle. La Guía de rehabilitación explica que, para elaborarlo, el CSN usó, entre otros datos, medidas en planta baja (o en primera planta si la baja no está habitada). En plantas subterráneas el riesgo suele ser mayor que el que refleja el mapa, y en plantas altas, menor.

Un ejemplo con estos datos. Vives en un bajo y el mapa da a tu zona un potencial de 300 Bq/m³. Eso significa que el 10% de los edificios de la zona supera esa cifra, pero no dice si el tuyo es uno de ellos. Para saberlo hay que medir, y la OMS considera preferible hacerlo durante al menos tres meses.

Bq/m³: en qué unidad se mide el radón

El becquerelio (Bq) es la unidad de la radiactividad: corresponde a una desintegración de un núcleo por segundo. La concentración de radón en el aire se da en Bq/m³, es decir, desintegraciones por segundo en un metro cúbico de aire.

El Real Decreto 1029/2022 fija el nivel de referencia en 300 Bq/m³ de promedio anual. Vale para viviendas, edificios de acceso público y lugares de trabajo. La sección HS6 del CTE usa la misma cifra para los locales habitables.

Un nivel de referencia no es un límite que no pueda rebasarse. El CTE lo define como el valor por encima del cual se considera inapropiado permitir exposiciones.

La OMS recomienda a los países un promedio anual de referencia de 100 Bq/m³. Si hay circunstancias que impiden alcanzarlo, propone un nivel que no supere los 300 Bq/m³.

Hay que hablar de promedio anual porque, según la OMS, el radón varía entre edificios vecinos, dentro de una misma casa y hasta de una hora a otra. Por eso considera preferible calcular la media anual, midiendo al menos durante tres meses.

Qué dice la OMS sobre sus efectos en la salud

Lo que dice la nota de la OMS «El radón y sus efectos en la salud»:

  • El radón es «una de las principales causas de cáncer de pulmón».
  • Según las estimaciones actuales, la proporción de casos de cáncer de pulmón atribuibles al radón varía entre un 3% y un 14% según el país. Depende de su concentración media de radón y de la prevalencia del consumo de tabaco.
  • El riesgo de este cáncer aumenta en un 16% con cada incremento de 100 Bq/m³ en la concentración media a largo plazo. La relación es lineal.
  • El riesgo es mayor en fumadores, por los efectos sinérgicos del radón y el tabaco. Se ha calculado que el riesgo asociado al radón de un fumador es 25 veces superior al de un no fumador.
  • Hasta la fecha no se ha demostrado que provoque otros tipos de cáncer u otros efectos para la salud.

El efecto se detectó primero en trabajadores de minas de uranio expuestos a concentraciones altas. Estudios en Europa, Norteamérica y China confirman que también hay riesgo con concentraciones bajas, como las de las viviendas.

La OMS lo considera un factor de riesgo prevenible. Existen métodos probados, duraderos y costoeficaces para evitar que entre en edificios nuevos y para reducirlo en los existentes.

Qué puedes hacer: medir y, si hace falta, reducir

Medir es el primer paso. Para el CSN, las mediciones directas son el indicador más fiable del riesgo en tu vivienda o lugar de trabajo. La OMS señala que se puede medir fácilmente con un pequeño detector pasivo. El CSN recomienda un laboratorio acreditado según la ISO 17025, que te envía los detectores por correo. Lo tienes explicado en cómo medir el radón en casa.

Ventilar ayuda con niveles moderados. El CSN indica que, con unos pocos cientos de Bq/m³, la ventilación natural suele ser efectiva. Ventilar por la mañana del orden de 15 minutos puede ser adecuado. Para niveles más altos hacen falta soluciones de tipo constructivo.

Reducirlo tiene solución. Formas habituales en edificios existentes, según la OMS:

  • aumentar la ventilación del forjado;
  • instalar una evacuación mecánica del radón en el sótano o bajo los pisos sólidos;
  • evitar que pase del sótano a las habitaciones;
  • sellar suelos y paredes;
  • mejorar la ventilación del edificio.

La OMS indica que los sistemas pasivos de mitigación pueden reducir los niveles en más de un 50%, y con ventilación añadida, todavía más. Tienes las opciones en sistemas de mitigación del radón.

En obra nueva, y en ampliaciones, cambios de uso y reformas que afecten a la protección frente al radón, el CTE exige soluciones en los municipios de su lista. En ampliaciones y reformas se aplica a la parte nueva o a la zona afectada, y no a los locales no habitables.

En zona I, una barrera de protección o una cámara de aire ventilada. En zona II, la barrera más un espacio de contención ventilado o un sistema de despresurización del terreno. Valen también otras soluciones con un nivel de protección análogo o superior.

La obligación de medir del Real Decreto 1029/2022 recae en los titulares de ciertos lugares de trabajo. Si se supera el nivel, deben además tomar medidas para reducir la concentración o la exposición, y volver a evaluarla. Para las viviendas, el decreto encarga al Plan Nacional contra el Radón fomentar que se identifiquen las que superan el nivel. Tienes el detalle en la normativa del radón en España.