Para bajar el gas radón en un edificio hay tres caminos de mitigación. Se puede aislar el edificio del terreno (soluciones A), sacarlo antes de que llegue a las estancias (B) o diluirlo dentro (C). Así ordena las soluciones la Guía de rehabilitación frente al radón. La elaboró el Instituto de ciencias de la construcción Eduardo Torroja (IETcc) bajo la supervisión del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.
Cuál te conviene depende de cuánto radón mida tu casa y de cómo esté construida. El Bq/m³ es la unidad de la concentración de radón en el aire: el número de desintegraciones por segundo en cada metro cúbico. Primero se mide, y después de la obra se vuelve a medir.
Los tres grupos de soluciones
| Solución | Qué es | Cuándo se usa |
|---|---|---|
| A1. Barrera frente al radón | Un elemento continuo que cubre todos los cerramientos en contacto con el terreno y limita el paso de sus gases. | Edificios existentes por debajo de 600 Bq/m³; por encima, combinada con otras. |
| A2. Sellado | Sellar fisuras, grietas, juntas y pasos de conducciones para que el suelo o el muro hagan de barrera. | Cuando no es posible colocar una barrera. |
| A3. Puertas estancas | Puertas que cortan el paso del aire hacia las estancias. | Entre un sótano o garaje y los locales habitables. |
| A4. Sobrepresión | Introducir aire del exterior para invertir la diferencia de presión que hace entrar el radón. | Casos muy concretos, como una cabina de vigilante en un garaje. |
| B1. Ventilar la cámara de aire | Ventilar la cámara sanitaria bajo el suelo, que hace de «espacio de contención» entre el terreno y las estancias. | Si el edificio tiene forjado sanitario. |
| B2. Ventilar locales no habitables | Usar el garaje o el sótano como espacio de contención y ventilarlo. | Si hay garaje o sótano y su ventilación no llega a la reglamentaria. |
| B3. Despresurización del terreno | Extraer los gases del terreno bajo el edificio y expulsarlos fuera. | Por encima de 600 Bq/m³, sin espacio de contención ni forma de crearlo. |
| C1. Ventilar los locales habitables | Renovar más el aire de dormitorios, salón o cocina. | Si la ventilación no llega a la que pide la calidad del aire interior. |
Algunos matices de la tabla. En viviendas, la sobrepresión no está recomendada a priori, por riesgo de condensaciones intersticiales. La despresurización se usa, en general, con terreno suficientemente permeable o si cabe una capa de relleno permeable.
En garajes y sótanos rige la ventilación del Código Técnico de la Edificación (CTE), sección DB HS3, o la del Reglamento de Instalaciones Térmicas de los Edificios (RITE). Si ya cumple, hace falta un estudio específico: más caudal puede traer pérdidas energéticas y depresiones que favorezcan la entrada de radón.
Cuánto cuesta cada solución de mitigación
Las fuentes oficiales consultadas no dan precios en euros: ni el CTE, ni la Guía, ni el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), ni el Plan Nacional contra el Radón. La Guía dedica una ficha técnica a cada solución, y esas fichas sí comparan el coste de cada una con el resto.
| Solución | Coste según las fichas |
|---|---|
| A2. Sellado | Bajo: es una reparación puntual de algo que ya existe. |
| B1 y B2. Ventilar la cámara o el garaje | Varía según la intervención y lo que ya haya. |
| A1. Barrera | Varía sustancialmente según la intervención. |
| A3. Puertas estancas | Varía sustancialmente: mejorar la puerta o cambiarla. |
| A4. Sobrepresión | Depende de la estanqueidad del local y de su ventilación. |
| C1. Ventilar las estancias | Variable; no difiere del de un sistema habitual de ventilación. |
| B3. Despresurización | Relativamente alto, por la complejidad de su ejecución. |
Dentro de cada solución, las fichas ordenan las obras de menor a mayor coste:
- Barrera: lámina sobre el suelo existente; suelo nuevo de hormigón; lámina más suelo nuevo de hormigón.
- Cámara de aire: ventilar de forma natural la cámara que ya existe; crear una cámara ventilada por el interior; crearla por el exterior. Con ventilación mecánica sube, porque hay que poner un extractor.
- Garaje o sótano: ventilación natural; un sistema de extracción; ventilación mecánica de doble flujo.
- Despresurización: arquetas de captación, si ya hay capa de relleno o terreno permeable. Después, tubos perforados con excavación, si ya hay relleno o terreno suficientemente permeable. Luego, tubos o arquetas con relleno y solera nuevos. Por último, tubos perforados instalados mediante hincado o perforación.
- Sobrepresión: lo más caro es un sistema de ventilación nuevo con impulsión y extracción mecánica.
En zonas frías, ventilar más la cámara o el garaje puede encarecer la climatización. Las fichas recomiendan estudiar el aislamiento térmico.
La Guía pide hacer todo el proceso asesorado por un técnico con conocimiento en la materia. Para lugares de trabajo, las preguntas frecuentes del CSN sobre el radón en lugares de trabajo recuerdan el artículo 103 del reglamento del RD 1217/2024. Las soluciones constructivas corresponden a profesionales «habilitados para realizar proyectos técnicos relativos a la edificación».
Qué solución según tu medición
La Guía, que es orientativa, distingue dos tramos de lo medido en las estancias:
- Concentración media (entre 300 y 600 Bq/m³): barrera o sellado, puertas estancas y mejor ventilación del espacio de contención o de las estancias. También sobrepresión, en casos muy concretos y no a priori en viviendas.
- Concentración alta (más de 600 Bq/m³): una combinación de las anteriores con un espacio de contención nuevo, si no lo había, o con despresurización del terreno.
Por debajo de 300 Bq/m³, la Guía no considera imprescindible actuar, aunque se puede. Por encima, lo considera conveniente aunque tu municipio no esté en la lista del CTE.
La eficacia no es la misma en todas las soluciones, y a veces hay que sumar varias. Las fichas de la Guía lo concretan, sin porcentajes:
- La barrera es de las más efectivas por debajo de 600 Bq/m³.
- La ventilación del espacio de contención es de las más efectivas. Se recomienda combinarla con barrera o sellado, especialmente por encima de 600 Bq/m³.
- La despresurización del terreno también es de las más efectivas, pero tiene que ir con una barrera o, al menos, con sellado. Si se coloca por el perímetro, su eficiencia puede bajar de forma significativa.
- El sellado puede ser efectivo por debajo de 600 Bq/m³ si el suelo o el muro están en buen estado.
- Las puertas estancas son poco efectivas por sí solas.
- Ventilar las estancias es efectivo por debajo de 600 Bq/m³, sobre todo cerca de 300 Bq/m³. Aun así, se recomienda combinarlo con otra solución.
Caso práctico: una casa con forjado sanitario
Supón una casa con forjado sanitario y el suelo en buen estado, cuya medición da un promedio anual entre 300 y 600 Bq/m³. Leídas las fichas de la Guía, el camino sería este:
- La cámara sanitaria puede hacer de espacio de contención (B1). Ventilarla de forma natural es la obra de menor coste de su ficha.
- La ficha recomienda combinar esa ventilación con barrera o sellado. Con el suelo en buen estado, el sellado puede ser efectivo por debajo de 600 Bq/m³, y su coste es bajo.
- Después de la obra, se vuelve a medir en las mismas condiciones o lo más parecidas posible.
Es un ejemplo para leer las fichas, no un diagnóstico: la Guía pide que lo decida un técnico con conocimiento en la materia.
El extractor de radón: la despresurización del terreno
Cuando se habla de «extractor de radón», la solución de la Guía que extrae los gases del terreno es la despresurización. También se usan extractores para ventilar la cámara o el garaje. La despresurización extrae los gases del terreno y los expulsa al exterior, de modo que al radón le cuesta más entrar en el edificio.
El CTE lo describe así: una red de arquetas o tubos perforados en una capa de relleno granular bajo el edificio. Esa red se conecta a un conducto de extracción y a un sistema de extracción mecánica.
En un edificio existente puede no ser posible instalarlo bajo el edificio, ni accediendo desde la solera ni desde el exterior. Entonces el CTE permite colocarlo por el perímetro, en el terreno junto al edificio. En ambos casos pide un estudio específico de la cimentación y de cómo circula el aire bajo el edificio.
Si el espacio de contención, sea cámara o local, no se puede ventilar de forma natural, o las mediciones posteriores no dan valores aceptables, el CTE prevé extractores mecánicos. Y si la despresurización se queda corta, se puede subir el caudal o añadir elementos de captación.
¿Basta con ventilar la casa?
Depende del nivel. Las preguntas frecuentes del CSN sobre el radón en viviendas indican que, en torno a unos pocos cientos de Bq/m³, la ventilación natural suele ser efectiva. Como el radón suele subir de noche, ventilar por la mañana unos 15 minutos puede ser adecuado.
La ficha de ventilación de la Guía matiza que abrir las ventanas unos minutos una vez al día ayuda en ese rato. Pero, por regla general, no basta para mantener una concentración adecuada a lo largo del día. La ficha recomienda, en cualquier caso, combinar la ventilación con otra solución, como la barrera, el sellado, la ventilación del espacio de contención o la despresurización.
Para niveles más altos, el CSN dice que es necesario recurrir a soluciones constructivas. Y la Guía no recomienda ventilar por encima de lo que piden el CTE o el RITE, por las pérdidas energéticas.
Qué exige el CTE en obra nueva y reformas
La sección HS6 del CTE, «Protección frente a la exposición al radón», se aplica en los municipios de su apéndice B. Puedes verlos en el mapa del radón en España por municipio. Cubre los edificios nuevos, la parte nueva de las ampliaciones, los cambios de uso y las reformas que permitan aumentar la protección frente al radón o alteren la protección inicial. No se aplica a locales no habitables, como garajes o trasteros.
- Zona I: una barrera de protección entre el terreno y las estancias. En su lugar, se admite una cámara de aire ventilada, separada de las estancias por un cerramiento sin grietas.
- Zona II: la barrera más un sistema adicional, que puede ser un espacio de contención ventilado o un sistema de despresurización del terreno.
El CTE acepta otras soluciones si dan una protección análoga o superior. En edificios existentes, permite ajustarlas con soluciones alternativas que, en conjunto, limiten adecuadamente la entrada de radón. En todo caso, las estancias deben tener la ventilación que exige la reglamentación de calidad del aire.
En una intervención en un edificio existente, el CTE tiene en cuenta lo medido según su apéndice C, que fija cómo se determina el promedio anual. Su nivel de referencia es de 300 Bq/m³. Si los valores están entre 1 y 2 veces ese nivel (entre 300 y 600 Bq/m³), pide las soluciones de zona I. Si superan el doble (más de 600 Bq/m³), las de zona II.
Para ver la zona de tu municipio y el potencial de radón de tu zona según el mapa del CSN, usa Comprueba tu dirección. El mapa es orientativo: no tiene resolución suficiente para hacer predicciones fiables por edificio o calle. Las obligaciones de cada caso están en la guía de la normativa del radón en España y el CTE HS6.
El mantenimiento que pide el CTE
Además del coste de la obra, el CTE fija en el ámbito del HS6 un plan de mantenimiento con, al menos, estas operaciones:
- Conductos: limpieza cada año y comprobación de la estanquidad aparente cada 5 años.
- Aberturas: limpieza cada año.
- Extractores: limpieza cada año y revisión de su funcionamiento cada 5 años.
- Filtros: revisión cada 6 meses y limpieza o sustitución cada año.
- Sistemas de control: revisión de sus automatismos cada 2 años.
Después de la obra: volver a medir
La Guía considera conveniente medir después de la obra para comprobar si ha funcionado. Las condiciones antes y después deben ser iguales o lo más parecidas posible.
El CTE exige comprobar la eficacia del espacio de contención y de la despresurización con mediciones posteriores según su apéndice C. En lugares de trabajo, el RD 1029/2022 obliga al titular, si se superan 300 Bq/m³, a tomar las medidas oportunas para reducir las concentraciones y/o la exposición al radón. Después debe revaluar el promedio anual.
La Instrucción IS-47 del CSN regula los centros de trabajo en planta baja o bajo rasante de los municipios de zona II. Allí el estudio se actualiza cada 10 años si no hacen falta sistemas activos y en la actualización más reciente ninguna medición superó 300 Bq/m³. En el resto de casos, cada 5 años. Cada actualización incluye al menos un tercio de los puntos del estudio inicial.
En esos centros, tras obras que puedan afectar de manera significativa al radón, hay que empezar a medir en un plazo máximo de seis meses tras su finalización.
Los pasos para hacerlo bien están en cómo medir el radón en casa.